Press release ES

Bye bye Bayer, la mejor aspirina se va

Aspirina rivista acetilsatirica, una revista humorística y feminista, cierra.
Nace Erbacce. Forme di vita resistenti ai diserbanti, un blog para contar nuestra historia, reflexionar y reír: www.erbacce.org.
A partir de ahora ya no publicaremos nuevos números ni nuevos ebooks
con nuestro antiguo nombre: Aspirina.
De repente, en noviembre de 2017, después de treinta años del nacimiento de la revista y veinte y dos del registro de la marca para la industria editorial, el coloso farmacéutico Bayer, productor de la famosa pastilla, ha declarado que no puede seguir soportando nuestra existencia: una revista humorística y feminista, que a través de cómics, vídeos e historias satíricas, fastidiaba a una multinacional chimica y creaba confusión entre su febricitante clientela. Pasamos de la sorpresa a la rabia, de la risa a la maldición. Siempre hemos amado la palabra “Aspirina” y la pastillita, con la que hemos jugado, la hemos declinado en los lenguajes del arte, sin fines comerciales ni de lucro. Nuestro trabajo era voluntario y gratuito. No se puede decir lo mismo de Bayer.
Aunque estábamos seguros de nuestros motivos, la desproporción de poder, sobre todo económico, ha hecho que decidamos que era mejor evitar problemas judiciales ante una posible demanda, que se habría prolongado en los tribunales durante años y años.Los prestigiosos abogados de Bayer, en este caso especializados en los derechos de los más arrogantes, han obtenido al final la renuncia al registro de la marca y el dominio, y nos han confirmado, más allá de lo que ya sospechábamos, que una de las características de la prepotencia es la absoluta falta de sentido del humor.
Agradecemos el interés a todas las autoras que desde todas partes del mundo han colaborado con la revista, y a los autores sensibles a nuestra causa.
Aspirina sigue con el archivo 1987/2018 en exposiciones y publicaciones, y en ARCHIVIO ASPIRINA.

¡Que florezcan mil hierbajos!


La aspirina que no le gusta a Bayer

Somos afortunados. Tenemos un enemigo tan extrapotente que nunca podrá vencernos en nuestro terreno, el de la dimensión humana.
Nuestro enemigo se llama Bayer, la multinacional alemana que en 2018 adquirió la multinacional agroquímica americana Monsanto por una cifra de 66 mil millones de dólares.
Nosotros nos llamamos, mejor dichos, nos llamábamos Aspirina la rivista (Aspirina la revista) publicada desde 1987 hasta 2018, fruto de un trabajo voluntario. Humorismo, cómics, cuentos, sátira política, ironía poética, todo eso era nuestra Aspirina, que ha contado con la colaboración de artistas de todo el mundo, firmas importantes y otras que publicaban por primera vez. Una carcajada feminista colectiva.

Durante treinta años hemos compartido con Bayer el nombre, ellos producían la pastilla acetilsalicílica más vendida, nosotros la revista acetilsatírica más exhilarante. Y así, compartiendo todo ello, hemos estado durante años sin ningún problema. En 1995 la Libreia delle donne de Milan, editora de la revista, habìa registrado regularmente la marca Aspirina para la industria editorial, clase 16, ante el “UIBM” (Oficina italiana de marcas y patentes) del Ministerio de Desarrollo económico italiano, no por temor a Bayer sino para tutelarnos en el campo de la industria editorial. La marca ha ido renovándose cada 10 años, hasta 2025. A partir del ocho de marzo de 2013, la revista obtuvo un fuerte relanzamiento online, con acceso gratuito, y con una sección de venta desde la que se podían descargar por pocos euros los números históricos en formato pdf y algunos epub. El trabajo de la redacción y de las autoras era libre y sin retribución alguna, como sucede en muchas empresas del mundo del arte y la política, en particular.
En los motores de búsqueda, la revista era en una excelente posición: en Google era posicionada inmediatamente después de los anuncios de pago de Bayer.
En nuestra cabecera, en la comunicación gráfica y en los textos siempre hemos jugado con las metáforas sobre la pastilla, que en nuestras manos se transformaba en una amada criaturita. Pero además, la elección del nombre Aspirina nació en 1987, de la declaración de amor de la poeta y escritora Bibi Tomasi, que la tomaba para los dolores cervicales que le producía la máquina de escribir. Nuestra relación con Aspirina ha sido un enamoramiento artístico, nunca una relación instrumental para fines comerciales. Se trataba de la declinación artística de un nombre femenino con diminutivo, y de un símbolo redondo como una pequeña luna.
Seguíamos en la web y en el soporte papel junto con la pastillita, expandiéndonos de modo natural y benéfico, con reflexiones mumble mumble y carcajadas liberatorias.
Mientras tanto ¿qué es lo que hacía nuestra homónima alemana?
Estaba planificando la fusión con Monsanto y pataleaba porque el antitrust de la Unión Europea frenaba el matrimonio.
Mientras su ejército marchaba junto a falanges de abogados e informáticos, alguien interceptó un elemento disturbador: nosotros.
Así, un día de noviembre 2017, fue catapultada al “Studio Brevetti&Marchi”, que tiene bajo depósito nuestra marca, una intimación pasiva de Bayer Intellectual Property GMBH contra nuestro derecho a llamarnos con nuestro nombre, que era de su exclusiva propiedad desde tiempos inmemorables y que tenía que abandonarse lo antes posible, renunciando al registro y al nombre de dominio www.aspirinalarivista.

Nos acusaban de confundir a la clientela, como si la gente con un poco de fiebre no pudiese entender la diferencia entre un fármaco y una revista.
En la segunda parte, la carta suavizaba el tono y proponía soluciones aceptables, como el añadido de un disclaimer en la página de inicio, que explicase nuestra ajenidad al Grupo Bayer. Durante meses, los letrados de Bayer han oscilado entre pretensiones amenazadoras y declaraciones diplomáticas. Durante meses, nuestros abogados nos han asistido replicando punto por punto.
Los bayerianos preferían evitar juicios, porque sabían los motivos sacrosantos de nuestra marca registrada desde hacía decenios, que nunca había difamado o perjudicado al comercio ni a la imagen de la empresa farmacéutica. Nosotros no queríamos meternos en juicios, especialmente por la falta de recursos financieros. La desproporción era flagrante.
Después de un año angustioso, hemos decidido salir del mismo de una forma creativa, en vez de luchar en los trinales durante años.
Hemos dicho basta a las negociaciones llenas de cláusulas vejatorias e impresentables penalizaciones, y nos hemos concentrado en salvar nuestro trabajo.En enero de 2019 cedimos el registro del nombre de la revista y el nombre de dominio, sin aceptar la ridícula indemnización económica propuesta por Bayer y las cadenas a las que nos habrían vinculado.
Hemos decidido contar libremente esta historia.

La redacción
Contactos: info@erbacce.org

(Illustraciones de Isia Osuchowska)